El Ayer y el Hoy de un Fan: Viviendo La Venganza de los Sith con 20 Años de Diferencia


 Recuerdo vívidamente el día del estreno. Cines Hollywood, aquel cine que después de pertenecer a otra cadena y que ahora todas su salas han cerrado, se preparaba con esmero para recibir a la legión de cosplayers y fanáticos de la saga. El aire olía a palomitas recién hechas, las neveras rebosaban bebidas heladas desde tempranas horas y cada asiento brillaba impecable. Las entradas, anticipo de la pasión desbordante, se habían agotado días antes en la preventa. Sin duda, a la medianoche del 19 de Mayo de 2005, aquellos afortunados que consiguieron sus boletos sentirían una descarga de emociones intensas cuando los créditos iniciales irrumpieran en la pantalla, acompañados por la inconfundible melodía de John Williams.

Mientras tanto, mi realidad era otra: me encontraba atendiendo a los últimos clientes que aún formaban largas filas en busca de sus provisiones cinematográficas. Así fue mi experiencia en el estreno de Star Wars: trabajando en aquel cine que había abierto sus puertas unos pocos años atrás en el 2003. Por supuesto, anhelaba estar del otro lado, viviendo el sueño de todo fan, blandiendo un sable de luz o portando con orgullo un casco o una máscara.

Mi inmersión en el universo de Star Wars no fue gradual, sino un despertar repentino. Recuerdo vívidamente un día cualquiera, cuando mis ojos se posaron en la pantalla de nuestra vieja televisión. Tendría unos nueve años y la escena que capturó mi atención fue la vibrante y caótica secuencia en el palacio de Jabba el Hutt en El Regreso del Jedi. La extraña coreografía de los personajes, la imponente figura de Jabba y la atmósfera de otro mundo me dejaron completamente fascinado. Desde ese instante, una necesidad imperiosa de desentrañar ese universo se apoderó de mí. Mi búsqueda me llevó a las viejas cintas VHS, el formato mágico que me permitió experimentar la saga completa por primera vez. Ver las películas en ese formato casero, con su particular encanto, solo alimentó mi creciente conexión con la historia. La noticia del reestreno en cines fue una confirmación de mi pasión, y el anuncio de una nueva trilogía solo hizo que mi interés se disparara aún más, ansioso por ver cómo continuaría esa historia que me había atrapado desde aquel encuentro fortuito con Jabba y su corte.

 Mi pasión por la saga había ido creciendo desde que me convertí en fan, y con los limitados recursos de entonces, cada cumpleaños y Navidad eran una oportunidad para expandir mi incipiente colección de mercancía. Recuerdo con especial cariño mi primera figura de acción: Jar Jar Binks, de la colección del Episodio I que acababa de llegar a los cines en 1999. A pesar de la recepción mixta que tuvo el personaje, para mí esa figura era una ventana directa al universo de Star Wars. Aún puedo sentir la textura del plástico en mis manos, recordar la precisión de la pintura y lo bien logrado que estaba el esculpido. En ese pequeño objeto sentía que tenía una versión tangible del personaje que había visto en la pantalla. Increíblemente, esas primeras figuras aún sobreviven al paso del tiempo y las conservo con un cuidado especial. No solo son irremplazables por la dificultad de encontrar piezas de colecciones descontinuadas, sino porque al verlas, una oleada de recuerdos y emociones de aquellas escenas llenas de adrenalina vuelve a mí."


Para el esperado estreno del Episodio III, ya contaba con una buena cantidad de figuras de acción. De hecho, recuerdo la estrategia conmemorativa de Hasbro, que lanzó al mercado cinco figuras "sneak preview" poco antes del estreno. Estas presentaban cuatro personajes que tendrían un papel importante en la película, y de esas cuatro, solo había logrado conseguir dos. Esa pequeña frustración solo aumentaba mi anticipación por ver la película y descubrir la historia completa de los personajes que ya tenía en mis manos. En particular, recuerdo con intensidad el anhelo por la figura del General Grievous. En aquel entonces, este personaje era un enigma, una nueva adición a la saga de la que poco se sabía. Su diseño cibernético y amenazante despertaba una gran curiosidad en mí, y la frustración de no tener su figura solo intensificó mis ganas de conocer su historia en la película. Curiosamente, con el paso del tiempo, mi aprecio por este personaje creció aún más, tanto que años después, mi esposa tuvo el hermoso detalle de regalarme la figura del General Grievous de la colección Black Series, la cual conservo hasta el día de hoy, sellada en su caja como un tesoro especial.

Aun que desde el estreno de "El Ataque de los Clones", ya sabíamos el año en que se estrenaría el Episodio III, y a pesar de que algunos detalles de la historia ya eran conocidos, la expectativa por presenciar la caída de Anakin Skywalker y su transformación en Darth Vader era inmensa. Me mantenía pegado a la página web oficial de Star Wars para no perderme ni un solo detalle sobre el lanzamiento de los avances promocionales. Finalmente, en noviembre de 2004, se estrenó el teaser tráiler, un pequeño pero significante video que conectaba la versión de la historia contada por Obi-Wan a Luke sobre quién era y cómo murió su padre, con imágenes impactantes de los episodios anteriores. De repente, la voz siniestra del Emperador llamando a Darth Vader resonaba, y la escalofriante respuesta: "Sí, maestro", seguida de la orden de levantarse. Acto seguido, un torrente de imágenes de batallas épicas, wookies furiosos, criaturas alienígenas y duelos de sables láser incandescentes en un planeta volcánico nos dejaba sin aliento. El cierre magistral, con un fragmento inconfundible de la Marcha Imperial y el título de la película, solo sirvió para incendiar aún más nuestra imaginación.

Cuando por fin llegó el día del estreno, trabajar detrás del mostrador no fue una molestia para mí, sino todo lo contrario. Fue un verdadero gusto apreciar cómo, al igual que yo lo anhelaba, había muchísima gente disfrutando de sentirse parte de la acción. Ya fuera adquiriendo algún recuerdo en la dulcería, luciendo con orgullo trajes confeccionados con esmero, imitando los inconfundibles sonidos de los sables láser o improvisando algún que otro duelo amistoso, la energía era contagiosa. Ser parte de este ambiente, aunque desde mi posición de empleado, me motivó profundamente a introducirme en el fascinante mundo del cosplay, una faceta que desarrollaría mucho tiempo después, ya que en aquel entonces mi prioridad era mi carrera.

"Avancé rápidamente en el tiempo, con la emoción palpable de revivir esa magia en el reestreno, sin mencionar los nuevos episodios, series y spin offs que aun aportan muchísimo material pero haría interminable este post . En mi mente, imaginaba encontrarme con otros fanáticos ataviados con sus mejores galas galácticas, tal como aquella noche épica en Cines Hollywood. Incluso mi esposa y yo decidimos desempolvar nuestros cascos: yo, orgulloso con mi armadura de clon trooper, y ella, imponente con la máscara de Darth Vader. Nos dirigimos al cine en una plaza comercial cerca de casa, esperando un ambiente festivo que evocara aquel glorioso 2005



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Sin embargo, la realidad al cruzar las puertas del cine fue un tanto… diferente. No había rastro de cosplayers, ni un solo sable de luz ondeando en el aire. Las paredes carecían de cualquier decoración alusiva, ni siquiera un modesto póster anunciaba el regreso de la saga a la pantalla grande. La sorpresa fue palpable, un pequeño baldazo de agua fría en mi entusiasmo.

Aun así, decidimos mantener el espíritu. Hicimos la fila para las palomitas, nuestros cascos llamando la atención de algunas miradas curiosas, aunque sin la chispa de reconocimiento cómplice que esperaba. Al entrar a la sala, que debo decir estaba llena, percibí una emoción contenida, un murmullo anticipatorio, pero lejos de la explosión de júbilo que inundó Cines Hollywood hace dos décadas.

Y entonces, las luces se apagaron. La pantalla cobró vida, y con los primeros acordes inconfundibles del tema de John Williams, una oleada de nostalgia me invadió. A pesar de conocer cada diálogo, cada giro de trama, cada nota musical, la experiencia de ver La Venganza de los Sith de nuevo en la pantalla grande fue, paradójicamente, como si la viera por primera vez. La inmersión del sonido envolvente, la magnitud de las imágenes, todo superaba con creces la experiencia de las versiones caseras que tantas veces he disfrutado. Pero esta vez, la experiencia trascendió la simple nostalgia. Compartir este momento con mi esposa, quien también es una gran fan de la saga, añadió una capa de significado aún más profunda. Ver la película juntos me hizo reflexionar sobre cómo la vida me ha regalado la dicha de formar una familia y de poder compartir esas pasiones que me han acompañado desde niño. Ya no se siente como tener una compañera que comparte un gusto, sino como si una parte de mí se extendiera y se reflejara en ella. De alguna manera, mi felicidad y mi emoción se sentían más amplias, más allá de mis propios límites, una sensación de plenitud que no experimentaba en aquellos emocionantes pero solitarios inicios de mi fanatismo.

Sin embargo, esa sensación agridulce persistía. Extrañaba la camaradería, la celebración colectiva que marcó aquel estreno inolvidable en Mérida. Sentí la falta de esa conexión palpable con otros fans, esa energía que hacía que la noche fuera mucho más que simplemente ver una película. Pero a pesar de la ausencia de esa euforia masiva en el reestreno, mi pasión por Star Wars permanece inalterable. Ha evolucionado, encontrando nuevas formas de vivirse, ahora compartida con mi esposa, lo que le añade una dimensión aún más significativa. Aquella noche en Cines Hollywood fue mágica e irrepetible, pero la emoción de revivir la historia en la pantalla grande, sumada a la certeza de que aún hay muchas historias por contar en este universo que tanto amo, me llena de esperanza y anticipación por futuras experiencias galácticas. Fue un recordatorio de cómo un evento cinematográfico puede trascender la propia proyección y convertirse en una experiencia compartida, una celebración de una pasión común, que aunque cambie de forma, nunca se desvanece."

"Y así, entre recuerdos nostálgicos y la ilusión de futuras aventuras en una galaxia muy, muy lejana, me despido por ahora. Que la Fuerza los acompañe, y ¡nos vemos en la próxima publicación!"

Comentarios

Sharol D’Ancona ha dicho que…
Es increíblemente mágico el momento que se cruza en la mente cuando algo se volverá parte de vida y te acompañará con pasión, revivir aquel momento te hace recapitular como siempre somos la misma persona en diferentes tiempos y a pesar que el tiempo ha transcurrido y hay cosas nuevas, la esencia sigue viva y siendo la misma.
Sigue viviendo esa pasión que te hace único y siempre vívela con la gente que ama lo que amas, solo así, la fuerza siempre estará contigo.
Te amo, siempre y para siempre.